23 Jun
Santísima Virgen de la Caridad,
Madre mía y Señora Soberana,
con cuánta alegría acudo a postrarme a tus pies.
Virgen de los Milagros como te llamaban nuestros mayores,
cura a los enfermos, consuela a los afligidos,
da ánimo a los desesperados,
preserva de toda desgracia a las familias,
protege a la juventud y ampara a la niñez.
Nadie puede publicar las maravillas que obras cada día
en favor de las almas que te invocan, justificando así
la confianza y el amor que te profesan todos tus hijos.
Desde tu Santuario del Cobre, Venerable Virgen de la Caridad,
sé siempre el manantial de todas las gracias.
Amén.