¡Oh milagroso Niño de Atocha!

Echa tu mirada misericordiosa sobre mi corazón atribulado,

tan inclinado a la piedad.



Déjate ablandar por mi oración

y concédeme estos favores que te imploro ardientemente:



(Mencione sus peticiones).



Quítame toda aflicción y desesperación,

todas las pruebas y desgracias que me cargan.



Por tu Sagrada Infancia,

envíame ahora el consuelo,

la ayuda y la gracia para que pueda alabarte con el

Padre y el Espíritu Santo,

por los siglos de los siglos.



Amén